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  • Rêve de Grand Nord

     

    La loco loca

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      Il faut à tout prix courir tout au nord de la Norvège, voir cette île de l'Antarctique sauvage, sinistre, époustouflante, lui assure-t-on. Et photogénique.

    L’énorme motrice dévale la voie ferrée comme une piste de bobsleigh.

    La locomotive bicolore n’a pourtant rien d’aérodynamique, toute en courbes, perchée sur de gigantesques roues, elle a des airs bonhommes. À son bord quatre ou cinq passagers. Son chauffeur, quant à lui, a des airs de fauve, de profondes crevasses griffent son masque scandinave. 

      La machine enragée fonce dans un vrombissement de fusée, frôlant des silhouettes extravagantes en imperméable qui refusent de s’écarter des rails, inconscientes du danger, comme sourdes à ce qui va forcément signer leur mort. La bête va les happer, les broyer, une tragédie dont il sera le témoin impuissant.

      Le paysage défile au travers des hublots à cent images seconde. Aux fjords majestueux et ténébreux succèdent de fugaces étendues. 

    Les fjords, la bête les pénètre avec fureur. Les étendues, elle les brûle en forçant sa vitesse.

       Il est sonné, abasourdi.

    Elle enchaîne, traverse un autre fjord, retrouve d’autres terres qu’embrasent à chaque fois d’impétueux éclairs, s’engouffre dans un dernier canyon pour ralentir enfin. Elle s’expulse en douceur de la dernière brêche, tel un vaisseau spatial dans la stratosphère, et s’immobilise dans un décor qui le laisse pantois. 

    Point culminant du voyage fou, un écran naturel fait de strates d’une intense tension plastique s’offre à sa vue. Volcans et fjords forment de fulgurants sillons bistre sous un chaos de nuages d’où ne filtre aucun rayon de soleil. Et au-dessus de grosses traces noires entremêlées sont brossées à l’horizontale pour figurer le fleuve des enfers. Un Soulages.

    La photo s’impose, panoramique. Clics-clacs en rafale. Soudain, dans le cadre, une horde de Vikings surgit du magma. A sa tête, le chauffeur de la motrice folle. Haro sur l'intrus, le diable balafré se met à hurler, fonce sur lui, mitraille l’objectif avec d’énormes blocs de lave en fusion quand sonne le réveil.

     Montpellier - 29/03/06

     

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  • Prohibido de España

     

    Prohibido de España

    Cien años sin España me van a matar

     

    Acepto el reto de hacer surgir de una injusticia anunciada a las cinco de la mañana en mayúsculas rojas, uno himno a España. 

    La sanción cayó : Paco de Lucía me ha hecho prohibir ad vitam aeternam la publicación de « FLAMENCO | Granada | El duende a pie de calle » en España : un auténtico auto de fe ; Federico García Lorca, mi consumo de Bellota durante siete años y Miguel de Cervantès el país por cien años. Quién sabrá el porqué, es horrible, infundado, grotesco pero es así. Nunca sabré la causa, como en las historias de amor brutalmente interrumpidas, cuando uno se encuentra abandonado sin motivo, sangrado a blanco o a negro. El silencio es siempre insoportable y cobarde. La noticia me ha literalmente desgarrado, tirado en infierno. 

    Criado al martinete, todavía llevo los estigmas. Niego la autoridad y el arbitrario y me puedo poner de cólera muy rápidamente. Pienso que una estupidez está al cabo de mis dedos que tocan el teclado. Ideas negras, de venganza llenan mi mente. ¿ Tendría para vengarme escribir a mi censores amenazas e insultos ? No sé, no entiendo, me vuelvo loco. Quiero tanto a Paco de Lucía, a Federico García Lorca, a Miguel de Cervantès. 

    « Mientras un grano de amistad se quede en la balanza, el recuerdo del sufrimiento se atará a la esperanza. » ¿ Quién es el autor de este pensamiento ? Paco Ibáñez, Julio Iglesias ? Estoy pensando tonterías, la noticia alteró mi mente, me ha hecho descarrilar seriamente. Sin embargo « Mientras un rayo de amistad... », necesito llamar a estos tres personajes con tacto : 

    « Señores, quiénes son tan grandes en el paisaje cultural español, os pido su indulgencia, cuento con su mansedumbre, dejenme volver a Granada ( Se baila encima de Granada un esplendor, un fulgor, un transe, unas pepitas, el duende flamenco ), a Sevilla ( Me acuerdo Sevilla, hice girar su veleta, hice relucir sus rincones de calle. Con 40 grados a la sombra me paseé, quimeras en cabeza y conversé con Lola ), a Cádiz, a Jerez de la Frontera, a Córdoba. Andalucía me conquistaste, te adoro. Acepten que yo regrese en Extremadura, Almendralejo me acogió tan bien, hace mucho tiempo ya… 

    Señores, tan famoso y adulados, que me dejen en paz por favor, quiero caminar por las calles de Madrid que esconde sus frasques bajo una austera arquitectura. Quiero sentarme en una terraza de la Plaza Santa Ana donde encontré por casualidad fantástica una mujer muy guapa, crínes de ébano, elegante : Regina. ( Se cuenta que en España el cabello es más importante que la fama. )   

    Se aclara el ojo del esteta en sus magníficos museos : Staël en el de la Reina Sofía, Goya, Velázquez, Zurbarán, Bosch y su jardín de las delicias en el Prado, Poliakoff y Rothko en el Thyssen-Bornemisza. 

    Señores, al inmenso talento, quiero ver de nuevo Barcelona la exuberante, parar la construcción de la Sagrada Familia, volver al maravilloso Palau de la Música catalana.

    Quiero también hacer otra peregrinación en Extremadura. Almendralejo fue mi puerto de donde salí, en compañía de Regina, a visitar Badajoz, Marvao en Portugal donde tomé una foto para cual escribí algo semejante a un Haïku : «  Negro el abañico / Sombra y sol la calle / Negra la viejita / Marvao es serena. ». Fuimos a Mérida, Cacéres, y al grandioso monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe que me ofreció otra foto excelente : llegó una mujer elegante, vestida de novia, apareció de espaldas en un pasillo a las sombras sugestivas, caminando con prisa. ¿ De qué escapaba esta mujer ? 

    Paco, Federico, Miguel, sean amables y justos, levanten el embargo con el fin que Guy se pasee todavía en San Sebastián, Bilbao, Oviedo, Gijón, Toledo, Salamanca, donde encontré a un pintor humilde y genial en un bar lujoso y a una cantante de calle, Diosa de la Dehesa, la cuna del Jabugo a los confines de Extremadura y de Andalucía a dos pasos de Portugal. La Diosa cantaba admirablemente « Cucurrucucú Paloma y riéndose para burlarse amablemente de mí « Cucurrucucú los cerdos, cucurucucu bellotas… » Como resistir a la evocación del jamón, de sus laminillas finas a los límites nacarados como ancas de ninfa : el comienzo del vértigo. 

    Caballeros, por favor, quiero volver a menudo a Cadaqués grabado para siempre en mi corazón, a Figueras y a Girona mis vecinas… mis amantes. 

    Señores tan famosos, necesito ver de nuevo Sitges y Valencia para dulces escalas antes de llegar a Sevilla donde, liberados de Babel, me esperan delante de una copa de Fino, mi químico Paco y la pulposa Penelope Cruz ( cf. mi novela « El químico de Sevilla »). Debemos encontrarnos en uno viejo bar de tapas, donde los camareros todavía trazan la adición a la tiza sobre el mostrador, después de haber cortado a la mano las laminillas de jabugo que se asocian de maravillas con el Jerez seco. La frescura del vino fondo con la untuasidad de la grasa perfumada del jamón, hasta volverse ebrio de felicidad. Y el día siguiente, con la egeria de Pedro Almodovar, de nuevo ebrio por supesto.., iré a Jabugo para hacer los retratos de las dos estrellas : la « jamona » Penelope y el Rey Jabugo, el mejor jamón del mundo. 

    En cuanto a volver a Málaga para Picasso o a Cádiz para su Guapa y sus ojos de terciopelo... no sé si hago la demanda a mis tres jueces. Pero quiero volver, volver, volver a Granada otra vez, para « mis flamencas » sensuales y fogosas : Miyuki, Noelia, María. Para la energía del bello Cristo, para Carolina mi cantinera, para Alicia y Carlos mis posadores, para la miríada de bares y para el Albaicín. 

    Hace falta tener sesenta y pico primaveras para volverse joven y hay que hacer muchos encuentros para quedarlo. Entonces, si ustedes, Paco, Federico y Miguel me prohiben la convivialidad de España, el blanco va a saltarme al pelo. 

    En aquel momento me desperté. Las figuras ilustres ibéricas no, para siempre extendidas bajo la lámina. 

    Después de esta pesadilla, saboreo la quietud, el color y el perfume de mi regreso próximo en España, Andalucía, Extremadura : « No hay nada mejor que el momento anterior al viaje, el instante donde el horizonte de mañana viene visitarnos y leernos su promesas. » Después de esta pesadilla, saboreo la quietud, el color y el perfume de mi volver próximo en España, Andalucía, Extremadura : « No hay nada mejor que el momento anterior al viaje, el instante donde el horizonte de mañana viene visitarnos y leernos su promesas. » ( Milan Kundera )

     

    guy 2016